Estamos estudiando la creciente necesidad de conocer la voz del Señor, para un auténtico ministerio profético de confianza en nuestros tiempos. Esto se refleja en Hechos 2:17-18, que es una cita de Joel 2:
Esto deja en claro que "en los últimos días" el Señor derramará ampliamente de su Espíritu, y el resultado de esto será profecía, sueños y visiones. Esta, obviamente, será una de las señales más importantes de los últimos días, pero es más que una señal. Esto sucede en los últimos días porque vamos a necesitar mucho más la guía del Señor durante este tiempo, lo cual es el principal propósito de la revelación profética.
Por esta razón, hemos pasado décadas buscando conocer la voz del Señor y comprender mejor los sueños y visiones. Hemos sido capaces de ayudar a miles de personas a crecer y comprender mejor sus dones proféticos, y muchos de ellos han sido capaces de ayudar a otros a hacer lo mismo. Estos dones han sido inestimables para nuestro ministerio. A pesar de que hemos llegado a ser conocidos por esto y que personas procedentes de todo el mundo continuamente llegan para recibir, ya sea orientación profética, o para entender mejor sus propios dones, nos parece que tenemos un largo camino por recorrer en la maduración de estos donesEstamos constantemente aprendiendo, y nunca llegaremos al lugar donde no tengamos más por aprender. Esta es la razón por la que había escuelas de profetas en el Antiguo Testamento.
Se nos dice en 1º Corintios 13 que sabemos que en parte, vemos en parte, y en parte profetizamos. Esto significa que nadie tiene el panorama completo, y si vamos a tener el panorama completo, vamos a tener que poner nuestra parte junto con lo que otros están viendo. Nos necesitamos mutuamente. El Señor ha compuesto Su cuerpo para que todos nos necesitemos unos a otros. Cuanto más seamos capaces de conectarnos con otras partes de Su cuerpo, más fuertes seremos.
Conozco a varios movimientos relativamente grandes que están igualmente dedicados al cultivo de los ministerios y los dones proféticos. Cada uno es muy diferente al nuestro, pero creo que esto es bueno. Han sido usados por Dios para hablarnos y darnos la revelación profética de incalculable valor para nuestro ministerio. Su estilo puede ser diferente, e incluso la forma en que escuchan del Señor es diferente, pero todavía es el Señor. Tenemos la tendencia a atraer a aquellos que son más propensos a las visiones, o sea, los que ven. Otros pueden ser más propensos a escuchar las palabras del Señor, siendo más como oídos. Nosotros escuchamos también, pero tendemos a ser más visionarios. Asimismo, ellos ven a veces como lo hacemos nosotros, pero tienden a ser más de los que escuchan.
Cuando los que oyen vienen cerca nuestro creo que nuestra gente empieza a oír mejor, y tal vez ellos empiecen a ver un poco más. Tenemos que fomentar los dones en los demás de esta manera. También tenemos que ser lo suficientemente seguros de lo que somos en Cristo para ser diferentes unos de otros y todavía así, apreciarnos mutuamente.
El Señor nos compara con las ovejas por una razón, en muchos aspectos, somos como ovejas. Una de las características de las ovejas es que si los rebaños no se mestizan con otras manadas, se debilitan con cada sucesiva generación. Esto sucede a los grandes movimientos y denominaciones que no tienen intercambio con otras partes del cuerpo de Cristo.
Teniendo algo de influencia para ayudar a restaurar el ministerio profético de la iglesia, quiero trabajar con otros que también estén llamados a hacer esto. Sin embargo, también me doy cuenta de que si todos los ministerios proféticos se reúnen y no hay intercambio con el resto del cuerpo no será saludable. Cuando se me encomendó con el propósito de ayudar a restablecer el ministerio profético de la iglesia para su ministración de los últimos días, se me dijo que no sería hasta que los profetas y maestros aprendan a adorar juntos al Señor como lo hicieron en Antioquía, que Él liberaría un verdadero ministerio apostólico de nuevo en la Iglesia. Por esta razón, siempre he tratado de relacionarme, y traer a nuestro ministerio a los más fuertes ministerios de enseñanza.
También he tratado de conectarme fuertemente con el movimiento de apologética, donde creo que están algunos de los mejores maestros. Me doy cuenta de que algunos de los mayores ataques hacia aquello a lo que estamos dedicados, han venido de este sector y que ellos son escépticos, casi universalmente, en cuanto a lo que estamos haciendo, del mismo modo, tengo problemas con varias cosas que algunos de ellos enseñan, e incluso llego a creer que han de haber algunos falsos maestros en su campo. La cizaña se encuentra en cada campo que el Señor ha plantado, pero en general creo que este es el campo que podría ayudar al ministerio profético verdadero posiblemente más que cualquier otro. Si los profetas van a ser de confianza con el tipo de revelación que se necesitan para los tiempos que vienen, debemos ser fuertes en la sana doctrina, amando la Palabra escrita de Dios más y más. Hay confianza construyéndose entre estos campos, y es del Señor, pero incluso si siguen sin entendernos, necesitamos mucho de lo que ellos tienen. Tenemos que ser lo suficientemente humildes para tomar eso y lo suficientemente fuertes en lo que nosotros somos, de modo de no comprometerlo tampoco.
Artículo Original: Prepared for the Times, Part V - Week 5, 2010