Marcelo Javier Paillalef



 

 

 

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And the winner is...
por Marcelo Javier Paillalef

Si quieres ser creativo, sal allí y hazlo. No es una pérdida de tiempo. Hazlo, ok?

Michael Giacchino

En la entrega número 82 de los premios de la Academia, mi país tuvo muchas expectativas puestas en esa nueva nominación para el cine nuestro, que ha pasado tiempos críticos, así como el país, pero que supo levantarse de entre las cenizas para estar en lo más alto de la escena mundial. El Secreto de Sus Ojos no era a priori la favorita, pero resultó que la ansiedad tuvo el descargo de ese grito contenido por el pueblo que celebra el logro como propio, como si fuera el Mundial de Fútbol, en el que tanto nos esperanzamos.

Ganadora del Oscar 2010, El Secreto de Sus Ojos

Claro que apenas es una gota en el océano, al medir la importancia del evento, y entre las cosas más sorprendentes de la velada, hubo momentos de mucha emotividad y un espectáculo de primer nivel, como se espera del más famoso de los trofeos del mundo.

Hubo un discurso que a mi gusto ganó en sí un Oscar, porque lo dicho por el que se llevó la estatuilla por la música original, Michael Giacchino:

Cuando yo tenía 9 años le pregunté a mi papá: "¿Puedo usar tu filmadora? ¿Esa vieja cámara de 8 milímetros que está en tu cajón?" Y él dijo, "Claro, tómala". Y la tomé y comencé a hacer videos con ella, siendo tan creativo como pude; y ni una sola vez en mi vida mis padres llegaron a decir: "Lo que estás haciendo es un desperdicio de tiempo". Nunca. Y crecí, tuve maestros, tuve colegas, personas con las que trabajé a lo largo de mi vida que siempre me dijeron que lo que yo hacía no era una pérdida de tiempo. Así que era normal para mí que estuviera bien lo que hacía. Sé que hay muchachos allá afuera que no tienen ese sistema de apoyo, así que sí estás allí afuera y estás escuchando, escúchame: "Si quieres ser creativo, sal allí y hazlo. No es una pérdida de tiempo. Hazlo, ok?

Yo estaba escuchando lo que decía, y dije Waooooww!!! eso es inspiración. Eso es tener la humildad de estar en lo más alto de tu carrera y ser capaz de motivar a otros a que intenten lo que te llevó allí, y compartirles tu gran secreto.

También me admiré de que Juan José Campanella en su discurso final se acordara de dar fuerzas al pueblo chileno. Un gesto que me suena a más que solo palabras.

Sé que estás allí afuera y muchas veces te trataron mal y devaluaron lo que aportas al mundo. Tal vez, debido a eso ni siquiera sueñas con caminar algún día por esa alfombra roja, como lo hicieron Juan José Campanella y Guillermo Francella (ese mismo actor que hacía de torpe argentino tratando de lidiar con el mundo neoyorkino).

Sea que seas argentino, chileno, africano, neoyorkino, mexicano, colombiano, o de dónde se te dé por ser, haz lo que mejor sabes hacer y no dejes que nadie venga a decirte que tu aporte es una pérdida de tiempo. En todo caso, si alguien tiene esa opinión de lo que haces, entonces, dile que siga su camino y que no pierda su tiempo entorpeciendo tus sueños.

Hay reconocimientos que llenarán tus pulmones de satisfacción esperando por esa creatividad que todavía está disponible para idear las obras más asombrosas del mañana. Y allí entre ellas puede estar tu aporte, un día recibiendo el premio mayor que hoy pudiera parecerte tan irrealizable como son las expectativas que los demás puedan tener de ti.

¡Sal y sorpréndelos!

 

Escritos por MJP©2010 MJP


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